No es país para huelgas

Hoy me han entrado ganas de escribir. Bueno, la verdad es que hace ya un tiempo que tengo ganas pero no acababa de ponerme a ello. Y la verdad es que todo tiene un porqué.

Ayer vivimos la 8ª Huelga General de la democracia, y en mi opinión lo único que demostramos es que somos una vergüenza de país. Siento utilizar palabras tan duras, pero es lo que pienso. Algunos estaréis de acuerdo y otros no, pero respetad como yo respeto vuestras opiniones. Porqué seguramente es lo que más nos urge a todo@s, respetarnos.

¿Por qué digo esto?
Durante la jornada, dediqué a seguir todos los acontecimientos a través de esa red social que nos tiene a muchos enganchados, Twitter. Y gracias a la ayuda de unos compañeros (@agencia_29) pude estar informado minuto a minuto de lo que sucedía. Lamentablemente, lo que pretendía ser una jornada tranquila, acabó como el “Rosario de la Aurora” por culpa, como siempre, de cuatro energúmenos que aprovechan cualquier ocasión para utilizar la violencia.

No quiero entrar en detalles, porqué seguramente todos habréis visto las imágenes y repetir lo mismo se hace cansino.

Pero, aunque respeto el derecho de huelga y el derecho de trabajar, creo que lo de ayer no es la mejor manera de conseguir un cambio en la nueva reforma laboral. El tren pasó hace un tiempo, el 22N. Aquel era el momento de demostrar que es lo que el pueblo necesita. Si, es verdad que no hay ningún político que a día de hoy tenga mi confianza. No obstante, el acudir a las urnas es un derecho que muchos no defendieron. Quizá necesitamos actuar como en Irlanda y empezar manifestarnos contra todos aquellos que como dicen en Catalunya “se’ns pixen a la boca”, entre ellos los sindicatos. también. Olvidarnos, de autonomías, de envidias o de políticas lingüísticas e ir todos una. Una unidad que defienda unos valores sociales que en estos momentos se han perdido totalmente.

Hemos de empezar a trabajar todos unidos, no por unas riquezas sino por una felicidad que ahora no existe. Y comprendo que estemos crispados, pero tenemos gente que vale mucho la pena y que no la escuchamos o no queremos hacerlo y se marchan. Innovemos hacia un futuro que ahora mismo no tenemos. Ese es el principio, lo demás ya llegará. Lo dice un mindundi sobradamente preparado y sin credibilidad.

Mientras no se estabilice el “Open Mind” y sigamos a la antigua. Este, no será un país para huelgas.

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