Decisiones

El pasado viernes me gradué definitivamente en Comunicación Audiovisual, en un evento un poco atípico y marcado por clichés. A partir de ahí uno se hace la pregunta; ¿y ahora qué?. Me encuentro en la calle, a las puertas del mundo laboral con apenas unas práctica en empresas. Y la situación social es paupérrima. ¿Que hacemos los jóvenes como yo, que ya no disponemos de economía para seguir estudiando? Porqué una cosa está claro no todos estamos obligados a trabajar, unos se seguirán formando porqué algunos padres disponen para poder ayudarlos.

Pero siempre hay casos. Y uno, bajo mi sopesar, soy yo. Recién licenciado y acabado de empezar a formar una familia. Cierro un etapa y abro otra. Y la he abierto porqué yo he querido, que quede claro. A riesgos de saber lo que se está cociendo en este país.

Mis únicos ingresos parten de uno de mis hobbies, el baloncesto, que me permite ganarme algo de extra, aunque no demasiado. Y además ahora con la necesidad de poder estar más tiempo con mi hijo, la joya de corona y su madre. Con eso no quiero decir que el trabajo está en segundo lugar, al contrario, ahora mismo me centro en ello, pero no se por dónde empezar.
Una decisión que acabo de tomar, y la verdad ha sido complicada, es perder algo de extra para poder estar más tiempo con la familia y aumentar la capacidad de movimiento a la hora de encontrar un trabajo. Es decir la comodidad en cierta parte de poder practicar mi hobby más cerca.

Primera decisión tomada, ahora parte la segunda, muchas son las personas que a lo largo de cuatro años de carrera te comentan, tú vales, tú tienes algo talento, tú llegarás lejos, esas palabras son de agradecer pero a día de hoy, no tienen valor. Es la realidad de un mundo marcado por envidias, competencias y actitudes de ciertas personas por conseguir sus objetivos. No todo el mundo sirve para lo que ha estudiado, ni se encuentra con aquello que sueña. Los sueños son alcanzables pero no siempre se alcanzan. Ahora bien, confío plenamente en mí mismo, en que esté dónde esté siempre daré el 100% de lo que me exijan y algunas veces me equivocaré y otras rozaré la perfección quizás. Pero ahí estoy, preparado para sufrir dentro de un mundo y un futuro que no sé lo que me va a deparar a partir del 2 de septiembre, con temores pero con muchas ganas.

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Os presento a Nathan Lee Higgs….


No se si alguno sabrá quién és pero ganó un concurso de mates por saltar por encima de una zapatilla gigante.

Hace ya casi 3 años tuve el placer de compartir equipo durante un año en WTC Cornellà de la liga LEB 2 con este gran trotamundos del baloncesto. Desde hace unos dias, me enteré que estaba realizando un Blog personal de sus experiencias para la revista Gigantes del Baloncesto. Sinceramente, sigo los comentarios porqué valoro al 100 % la relación humana que llegué a tener con él y lamento a veces no haber vivido al 100 % todo el jugo que se puede extraer de un fenómeno de este nivel.

He leido su último post y sinceramente me ha dado que pensar…Tiempo Muerto (valoración de la vida desde la visión de un jugador de baloncesto) y aquí os dejo todo el texto aunque ya se que es copy & paste, pero por si alguno no domina el tema de los Blogs:

El tiempo muerto es una importante herramienta estratégica en la mayoría de los deportes, también en el baloncesto. Se utiliza para preparar las últimas jugadas, la siguiente defensa, para enfriar al rival que ha de lanzar tiros libres en momentos cruciales del partido y, claro, también para descansar. Pero dejadme que me tome unos minutos para explicaros para qué vamos a usar el TIEMPO MUERTO hoy.

Dado que yo he sido jugador durante tantos años, me entristece haber leído que en las últimas semanas hemos perdido algunos jugadores que estuvieron aquí en España o que jugaron a nivel internacional. Por supuesto, la muerte es inevitable; yo perdí a mi madre de 57 años hace tan sólo 3 y tengo claro que la VIDA NO ES JUSTA. Pero el hecho es que la vida es como es. No podemos cambiarlo, evitarlo, ni restaurarlo. Una vez se acaba, ¡se ha acabado! ¡Finalizado! ¡Historia!

Leer esos artículos sobre jugadores que han dejado la vida a edades tan tempranas me lleva a pedir inmediatamente un ¡TIEMPO MUERTO! Pero no uno de 20 segundos, no, uno completo. ¿Para qué? Gastamos la mayoría de nuestro tiempo haciendo cosas relacionadas con el deporte que en su día elegimos. No importa si es baloncesto, fútbol o el que sea, somos igualmente seres humanos que sufren cuando hay pérdidas cercanas. Tenemos que pensar que no importa quiénes somos, a qué nivel jugamos o hemos jugado, porque cuando llega la hora, llega. Hoy aquí, mañana quién sabe. Todos nos podemos poner en el sitio de esos jugadores. Ése podía haber sido yo padeciendo cáncer o muriendo en accidente de automóvil. Parece todo tan cercano y real cuando lo pensamos. Por eso sé que soy afortunado.

Imagínate que no hay más entrenos, partidos, workouts, pretemporadas, peleas para mantener la categoría o luchas por entrar en los play offs o ganar el campeonato. No más series por correr, ni preocupaciones sobre el número de lanzamientos que podemos o no tirar. Entonces ya no habrá rivales que jueguen con el corazón en la boca. Todo se habrá ido. No porque lo elijamos, sino porque la vida es así. Cualquiera que haya perdido un hermano o hermana, una madre o un padre, un amigo o un colega, un compañero de equipo, cuando ocurre esto te hace poner todas las cosas de la vida en perspectiva. No importa dónde esté uno, ni lo que algunos crean que son días complicados, sólo piensa en las personas que no tendremos nunca más. Piensa sobre el tío que no puede mandarle un email a otro amigo que está al otro lado del globo para saber cómo es el basket allí. Piensa que nunca más sentirás el tacto del balón. Ni oirás el chirrido de las zapas sobre el parquet del pabellón. Ni notarás el ruido de la red después de un tiro limpio. No más aficiones enfervorecidas ni tampoco pesados que te molesten con sus gritos. No más voces de entrenadores o preparadores. Todo lo que conocemos se habrá ido tan fácil y rápidamente. No, la vida no es justa.

Por eso hoy os digo que siempre que tengamos que jugar nuestros partidos, entrenar a nuestros equipos, reclutar nuevos jugadores o mejorar nuestro juego, hemos de dar lo mejor que llevemos dentro. Intenta ejercer siempre una influencia positiva sobre las personas con las que te cruzas. Incluso aunque a veces las cosas no salgan como habías pensado, ¡hazlo lo mejor posible! Quéjate menos y trabaja más duro. Ten más paciencia con el jugador joven, intenta ser puntual, y no tomes nada en vano. Siente que cada día es un regalo y que estamos obligados a hacerlo lo mejor posible, porque no podemos saber cuándo se pedirá nuestro último TIEMPO MUERTO.

Aquí tengo que acordarme de mis compañeros que se han marchado antes de lo esperado. Descansad en paz mientras los que quedamos intentamos llevar el baloncesto un poco más lejos.

TIEMPO MUERTO finalizado, tenemos que continuar, volver ahí fuera… ¡y marcar la diferencia!